Si estás aquí, puede que quieras saber dos cosas: por qué tu negocio te agota y cómo construirlo de otra manera. Te entiendo perfectamente: hubo un momento en el que yo también me sentí así. Me di cuenta de que no era capaz de avanzar con mi negocio. En este episodio te cuento qué hice para atajar el problema de raíz.
Antes de nada, quiero invitarte a mi evento “Sostenida”, que será el 19 de mayo, donde contaré mucho más de estos problemas y cómo solucionarlos. De hecho, ampliaré el contenido de este episodio y podrás aprender mucho más. Puedes apuntarte gratis aquí.

Ese momento del que te hablaba antes fue cuando me di cuenta de que no podía seguir mi agenda. No conseguía hacer lo que me proponía y me sentía poco disciplinada. ¡Realmente no sabía por qué me estaba pasando eso! La realidad es que acababa de ser madre, tenía un bebé en casa y, aunque tenía unas horas específicas para trabajar, mis sensaciones no tenían nada que ver a cuando no era madre. Ahí me di cuenta de que el problema no era: el problema era la estructura de mi negocio.
Me di cuenta de que mi vida giraba en torno a mi negocio y ahí entendí que eso no era coherente, porque una de las muchas razones por las que yo había decidido emprender era que, cuando fuera madre, pudiera disfrutar de mi peque cuando lo tuviera y estar ahí si me necesitaba.
Por eso, la pregunta que tienes que hacerte es la misma que me hice yo: ¿Y si el problema NO soy yo y va MÁS ALLÁ?
El diagnóstico
Cuando respondas a esta pregunta, desmonta la culpa. Las emprendedoras como tú y como yo tienden a asumir que el problema siempre es nuestro: falta de constancia, falta de energía, falta de capacidad o suficiencia… Pero, cuando el agotamiento es estructural, el problema es que has creado un modelo de negocio que no se adapta a tu vida y no es coherente con la vida que tienes.
Es posible que lo que estás haciendo es copiar modelos de negocio que no son para ti, que no van contigo. Nos fijamos en otras personas y en otros sectores pero, ¿en quién no te estás fijando? Tal vez sigues basándote en empresas, personajes de películas, hombres incluso de tu familia, que siguen un modelo tradicional o mujeres que no son madres o que no tienen tus prioridades. Entonces el problema no eres tú sino que el modelo de negocio que has escogido no está hecho para ti. A mí me ha llevado años darme cuenta de esto, después de ver que incluso formándome en estos modelos de negocio, siento resistencia y oposición a estos estilos.
Una vez entiendes esto y tienes, por supuesto, la disciplina, la toma de acción y la proactividad, pero continúas con agotamiento, el problema es que tu modelo de negocio, que funciona para millones de personas, no es el que funciona para ti. ¡Y no pasa nada! Simplemente acepta que no va contigo.
El cambio
En ese momento del que te hablaba de cuando fui madre, la punta del iceberg de mi cambio fue ver mi agenda de papel, que me había funcionado siempre, en blanco. Días, semanas en blanco. Y lo que escribía, no lo cumplía. Eso era porque yo ya no estaba trabajando sola en la oficina: a veces aprovechaba mientras el bebé echaba una siesta para yo trabajar en el salón, a veces no la llevaba conmigo porque era una agenda grande y era incómoda de mover. Yo necesitaba algo diferente.
Me di cuenta de que era el momento de cambiar a una agenda digital… y eso me hizo ver algo más grande: era el momento de cambiar el estilo de vida que yo llevaba. Todo empezó a fluir y ser más coherente, entre vida personal y vida laboral. Esto generó un efecto dominó que me llevó a acoplar mi negocio a mi vida.
Al final, esto demuestra la importancia de ser flexible, de adaptarse al momento de vida. He aprendido a priorizarme: el estar yo bien y hacer ejercicio y descansar hace que esté bien para mi negocio y para mi familia, trabajo menos pero trabajo siendo mucho más productiva.
El ejercicio: tu situación actual
Para poder hacer este diagnóstico contigo misma y hacer un cambio si lo necesitas, te recomiendo este ejercicio escrito. Tómalo como una reunión contigo misma, parte del trabajo del día. Responde a las siguientes preguntas:
- ¿Cómo te sientes con tu negocio ahora mismo?
- ¿Tiene sentido con lo que te imaginaste cuando comenzaste?
- ¿Cuáles son los síntomas de que tu modelo de negocio no es el correcto? Agotamiento, desmotivación…
Estas preguntas pueden dolerte y serte difícil de responder, pero es de valientes aceptarlas y ponerles una solución. Si no lo haces, si te pones una venda, seguirás con un modelo de negocio que no te funciona, que te drena.
El ejercicio: tu futuro
Cuando tienes toda esta información sobre ti, sobre tu modelo de negocio y por qué no se está adaptando a tu vida, toca mirar hacia adelante y pensar en el futuro. De nuevo, siéntate a escribir y responde a las siguientes preguntas:
- ¿Cómo sería idealmente tanto tu vida personal como tu negocio?
- ¿Cómo te quieres sentir en tu día a día?
- ¿Qué relación buscas tener con tu trabajo?
- ¿Qué habría en tu día que a día de hoy no hay?
Al responder estas preguntas, al menos una o dos van a ser clave para darte luz y abrirte camino para entenderte a ti y a tu modelo de negocio ideal.
La práctica
Para que realmente esto no quede aquí y empieces ya a construir este modelo de negocio, te propongo estas tres acciones concretas te ayudarán a dar pasos al respecto.
- Bloquea tiempo para ti en tu agenda para hacer estos ejercicios de reflexión. No cuando te sobre el tiempo, sino dentro de tu horario de trabajo.
- Reduce tus tareas a la mitad y observa qué pasa. Prioriza las importantes y recorta en las que no son tan necesarias.
- Reduce el ruido, tanto de redes sociales, de inputs e información de notificaciones como de contenido en audio. Promueve el silencio y aburrirte, para escuchar tu voz interior.
Este episodio es un aperitivo de mi evento gratuito “Sostenida”, al cual estás invitada el 19 de mayo. Es completamente gratuito si te apuntas aquí.
¡Allí te espero!
Marta