¡No se habla lo suficiente de emprender siendo madre! Yo no fui muy consciente del impacto en mi negocio que iba a ser convertirme en mamá. ¡Error! Debería haber adaptado al negocio a mi vida, desde el principio. Como ser emprendedora con hijos (y yo solo tengo uno) no es lo mismo que serlo sin tenerlos, en este episodio te cuento cómo he conseguido adaptar mi trabajo a mi vida como mamá, sin sentirme culpable, conciliando y disfrutando de un gran vínculo con mi peque.
La mentira del modelo de negocio tradicional
El choque que hay entre ser emprendedora y ser madre, pareja o lo que sea que tengas en tu vida, parece que crea un sentimiento de culpa en ti. ¡Pero esto es una mentira del modelo tradicional de trabajo con el que hemos crecido! Tener un equilibrio entre tu vida personal y tu trabajo es sano, te hace disfrutar de tu familia, de tus vacaciones y de tu trabajo a tope.
Si tienes sentimientos encontrados, es que el modelo de negocio que tienes no es el adecuado para la realidad de tu vida. Esto es normal: que una mujer emprenda, es algo relativamente nuevo, en la historia. La norma cuando crecimos era que cualquier hombre, aunque fuera padre, podía dedicarle horas al trabajo sin tener otras cargas, como la crianza de los hijos.
A mí me apasiona mi negocio, pero también me encanta tener tiempo para mí, para mi hijo, para mi familia. Si esto resuena contigo, es que este es el modelo que realmente quieres implementar. Dentro de ti, sabes que hay una forma diferente de hacer las cosas.
La diferencia de emprender siendo madre
Cuando te conviertes en mamá, hay muchas cosas que cambian en tu vida que afectan a tu trabajo.
El tiempo ya no es tuyo de la misma manera. Y esto lo vives con el primero, pero ¿y las mujeres que tienen dos, tres, cinco hijos y son emprendedoras? Pensar que no tienes tiempo no es real (si me sigues, sabes que siempre hablo de qué es tener tiempo en realidad). Lo que sí que ocurre cuando eres madre es que el tiempo ya no es solo tuyo y tienes un límite de lo que eres capaz de sostener. En mi caso, es un hijo, un matrimonio y mi trabajo. Teniendo ese límite claro, no caigas en la trampa de pensar que, como tienes hijos, no tienes tiempo. El tiempo se convierte en algo parecido a un cronómetro o una alarma: a esta hora toca baño, a esta hora toca recogerlo de la actividad extraescolar, a esta hora toca preparar la comida de mañana. Y esto es algo inamovible, parte de tu tiempo, pero compartido.
También descubres que tu energía es finita. Antes tal vez te habías agotado e incluso tocado fondo, pero de forma puntual. Con la maternidad, descubres que tu energía es tu recurso más importante, no el tiempo ni el dinero (que son lo siguiente), por lo que tienes que cuidarla y protegerla a tope. Necesitas esa energía para dársela a tus hijos, para gestionar tu negocio, para cuidarte.
Las prioridades son otra de las diferencias cuando te conviertes en madre siendo emprendedora: se reorganizan. Y se reorganizan solas si tú no lo haces. Te confieso: a mí esto me vino de sopetón. Lo ideal, que es lo que te aconsejo hacer si eres madre y emprendedora, es hacer el ejercicio de ordenar bien tus prioridades, de saber qué es lo más importante para ti, dónde quieres poner tu energía y tu tiempo, y hacerlo antes de que te arrastre.
El sentimiento de culpa también suele aparecer. Tómatelo como una señal, no como algo negativo. La primera vez que elegí hacer un viaje (de una noche) separada de mi hijo, muchas me dijeron que iba a pasarlo muy mal. Pero no. Y no fue porque no lo echaba de menos, sino que yo me había preparado mentalmente para ese viaje. Yo sabía cuál era mi prioridad: había sido yo la que había elegido que ese fuera el momento perfecto para que mi hijo estuviera cuidado por mi marido, para que yo me focalizara en ese viaje de trabajo y que, por encima de todo, lo disfrutara. Dormí genial esa noche, en una cama gigante toda para mí, desayuné en el buffet delicioso del hotel, y aproveché las reuniones de trabajo. Mi sentimiento de culpa no apareció como castigo. Si a ti te aparece, no pasa nada: comprende que es una señal para readaptar tus prioridades, analizar qué está pasando, qué no te está gustando y valorar cómo hacerlo en el futuro para estar bien. Esta reflexión te va a ayudar a recalibrar la culpa, el por qué has tomado esa decisión.
Poner límites es siempre necesario, pero, especialmente cuando te conviertes en madre siendo emprendedora, son absolutamente necesarios. Cada una pone los suyos: en mi caso, como ejemplo y de forma general (con sus excepciones), no hago planes improvisados entre semana de una semana para otra (mientras que los fines de semana es un sí a todo para ocio y demás), no cojo llamadas de teléfonos fijos (porque suelen ser spam), tengo apagadas las notificaciones del móvil…
Lo que necesitas saber como mamá emprendedora (y nadie te cuenta)
Cuando te conviertes en mamá siendo emprendedora (idealmente antes de serlo), tienes que diseñar un negocio que se adapte a tu vida y no al revés. No puedes continuar con la misma rutina, los mismo hábitos o incluso el mismo tipo de agenda. No quieras meter con calzador un modelo de negocio que no cuadre contigo.
Tal vez tienes hijos adolescentes, ¡está bien que te des cuenta ahora! La productividad femenina no es lineal, es cíclica, sube y baja. Pide ayuda, delega. Eres válida y suficiente, pero no tienes que sostener todo: tú tienes que estar en los lugares importantes.
Tu hijo no necesita una madre perfecta, necesita una madre presente: no es cuestión de ser puntual el 100% de las veces, de que nadie levante una voz, es cuestión de estar, de darle lo que necesita, de disfrutar de años que luego vas a recordar con añoranza.
Un negocio sostenible no es un lujo de madres con recursos, es una necesidad. Tener un negocio que te sostenga como mujer y como madre es lo que estás buscando cuando decides emprender.
Si eres mamá emprendedora, no estás sola
Si eres mamá emprendedora y te sientes de muchas de las maneras que he descrito en este episodio, quiero decirte algo importantísimo: no estás sola y no tienes que pasar por esto sola. Mi programa Método ALINEADA está abierto hasta este domingo 31 de mayo y, si has conectado con lo que he compartido hoy contigo, te invito a que pinches aquí para que veas lo que trabajaremos juntas en este programa.
Esta formación está pensada para emprendedoras que quieren construir un negocio que se adapte a su vida y no al revés. Si quieres darle una vuelta al tuyo y crecer a nivel personal y laboral, te espero aquí para hacerlo de mi mano.

Te leo en comentarios si tienes alguna duda sobre Método Alineada.
¡Un beso gigantesco!
Marta