Cuando estás haciendo un millón de cosas pero sientes que no avanzas, algo está fallando con tu agenda. Te explico cómo estructurar tu semana para avanzar de verdad en tu negocio.
Antes de empezar, te quiero regalar mi ebook de “Claridad mental” porque, si estás aquí leyendo esto, probablemente otra de las cosas que necesites es foco en tus tareas, aparte de ordenarlas en tu agenda. Por eso, si pinchas aquí te enviaré este cuadernillo práctico pensando para emprendedoras creativas como tú.
Tener una planificación no algo puntual. Lo ideal es que con tu planificación parta de lo que quieres conseguir en el año y, según eso, tengas una planificación anual, trimestral, mensual y semanal. Por ejemplo, si este año tienes un objetivo de facturación X y, para conseguirlo, en el primer trimestre vas a hacer un lanzamiento, mis tareas de todas las semanas del mes van a girar en torno a preparar y llevar a cabo ese lanzamiento.
A la hora de planificar tu semana, es fundamental que lo hagas teniendo en cuenta tu objetivo principal en este trimestre (e incluso año, si puedes).
Trabaja según tu energía y no según el reloj.
Rellenar horas de trabajo simplemente porque es el horario habitual de trabajo no es necesariamente positivo, mientras que trabajar según la combinación de tu energía y tu disponibilidad te va a aportar mayores resultados. ¡Ojo! Esto no es una excusa para no trabajar: “No me apetece trabajar hoy” o “No tengo ganas de hacer esta tarea”. Eso sería procrastinar. Si eres jefa de tu negocio, debes ser consciente de ello y hacer algo para cambiar tu estado emocional y recargar tu energía para ponerte con tus tareas cuanto antes. La disciplina es la clave para hacer tareas que son esenciales y coherentes con tu negocio, pero que puede que no te apetezcan. En esos momentos, no se trata de usar la energía como excusa, sino la motivación para decirte a ti misma: “Refuerzo el músculo de la disciplina, hago algo para recargar la pila y voy a por esta tarea”.
Distingue los días y los momentos de alta energía de los de baja energía. Eres cíclica y tienes días de comerte el mundo, otros en los que desearías que la gente a tu alrededor ni respire y otros en los que te apetece hacerte una bolita en el sofá. Es posible que planees tu agenda y luego te encuentres con que las tareas del día son imposibles de hacer por el día que estás teniendo.
Organiza tus tareas y estructura teniendo en cuenta tus momentos de alta o baja energía. Coloca las tareas estratégicas o para las que necesitas tener claridad mental y pensar bien en momentos en los que suelas tener la energía alta, según funciones tú, ya sea muy temprano, por la tarde-noche… Además de tu disponibilidad, escúchate a ti misma.
Planifica bloques de tiempo.
Empieza poniendo en tu agenda bloques de tiempo que respiren, que te den margen. Yo empecé dándome una mañana entera para grabar el podcast y, ahora después de casi 150 episodios, sé exactamente lo que me lleva y lo he podido reducir a hora y media. Y este tiempo no es lo que tardo en grabar y ya, sino en prepararme, en colocar todo, grabar tranquila, cerrar…
Y aunque normalmente tardo una hora, al bloquearme un bloque de tiempo un poco mayor, cuando me surgen problemas, como el otro día que no conseguía arreglar una incidencia con mi cámara antes de grabar, ¡no pasa nada porque tengo margen!
Ten días temáticos.
Tener días temáticos te va a facilitar mucho la planificación porque la mente aprende ritmos rápidamente. Cuando tú le facilitas lo que ocurre de forma regular, la mente ya sabe qué va a pasar, tu cuerpo ya se está preparando para lo que viene el día siguiente.
Paso a paso práctico para estructurar tu semana:
- Vacía tu semana: Haz una lista todas las tareas que necesitas hacer. Coge un papel en blanco y rellena según lo que necesites hacer actualmente, personal primero y luego laboral.
- Clasifica cada tarea por energía alta, media, baja: Esto te ayudará a saber dónde colocarla según tu estado de energía habitual. Valora tu disponibilidad y ubica tus tareas con sentido.
- Asigna días temáticos: Agrupa tareas similares para evitar saltar de una a otra, para que tu mente no tenga que cambiar rápidamente de foco.
- Crea bloques de tiempo amplios: Programa tareas importantes en bloques de dos a tres horas. No te quedes corta. Si te sobra tiempo, puedes adelantar trabajo, pero sentirte ahogada y agobiada no te va a ayudar a ser más productiva.
- Deja espacio para imprevistos: Deja al menos una hora libre por día para ajustes, descansos, para responder mensajes urgentes imprevistos, para cosas que no tenías planificadas.
- Evalúa y ajusta: Especialmente cuando empieces a implementar todos estos pasos para estructurar tu semana, revisa que el método te está funcionando. Al final de la semana, comprueba qué funcionó y qué no. ¿Los días temáticas son coherentes? ¿Has clasificado correctamente la energía de las tareas y las has ubicado en el momento en el que tienes esa energía para hacerlas? ¿Has tenido margen en tus bloques de tiempo?
Mis consejos personales para tener una semana genial:
- Levántate con un ritual: No hace falta que te levantes dos horas antes para hacer mil cosas, pero tener una pequeña rutina con intención de hacerte un café o un té, una meditación breve y elegir cómo vas a afrontar el día te hará sentir mucho más preparada para tener buena energía.
- Haz pausas activas: Caminar, estirar o prepararte un matcha a mitad de la mañana son cosas que rompen le dan descanso a tu cuerpo. Si tu máximo foco es de 50 minutos, puedes parar unos minutos y hacer alguna de estas cosas para mover el cuerpo y refrescar la mente. Consejito extra: ¡Ponte un temporizador para este descanso!
- Delega lo que ralentiza tu crecimiento: Piensa en una tarea y pregúntate si eres reemplazable. “Si delego esto, ¿podré dedicar tiempo a lo que realmente mueve mi negocio?”. En mi caso, por ejemplo, en el tema de facturas no soy necesaria, mientras que hay tareas de contenido en las que soy imprescindible porque aparece mi cara. Darme cuenta de eso y delegar las tareas relacionadas con las facturas me ha dado más tiempo para crear ese contenido.
- No te culpes si un día no funciona: A veces no llegas con lo que te has puesto en la agenda. Aprende, corrige y reajusta para la siguiente. Todas tenemos días malos. Lo importante es que tu intención sea de acción, de mejorar. La flexibilidad es parte de este método de organización.
Si aplicas estos consejos para estructurar tu semana, vas a notar cambios de manera muy rápida. ¡Cuéntame en comentarios por qué paso de este episodio vas a comenzar!
A por ello,
Marta
