Planificarse la semana cuando tienes poco tiempo puede resultarte imposible si, además de tu negocio, trabajas por cuenta ajena. En este episodio quiero que aprendas a priorizar lo más importante, planificarte teniendo muy poquito tiempo y cómo aprovechar al máximo dos horas al día para tu emprendimiento.
Ya sabes que es un tema que me encanta y puedes encontrar más episodios sobre este tema pinchando en la categoría Productividad del blog. En el de hoy nos vamos a concentrar especialmente en la planificación cuando tienes poco tiempo.
Esto puede deberse a que trabajes por cuenta ajena al que le dediques 30 o 40 horas a la semana, a que seas madre, o a cualquier otra razón de tu vida actual. Quizás te preguntes cómo es posible, entonces, sacar adelante tu sueño, tu propio negocio.
Para eso he creado un workbook que te ayudará a implementar todo lo que vamos a abordar en este episodio.
El error más común
Veo en muchas de mis nuevas alumnas (e incluso a mí me pasó al principio) un error común: que se enfocan demasiado en la creación de producto. Básicamente, pasan casi todo su tiempo en crear, porque crear es lo que más les gusta.
¿Te pasa? Es normal, porque esa fue tu motivación inicial para empezar tu negocio, que te encanta crear algo artesanal. Entonces, ¿cuál es el problema? Que si nadie sabe que existe eso que estás creando, entonces nadie lo va a comprar y, por tanto, lo que tienes no es un negocio, sino un hobby.
Por eso la venta no puede ser algo que ocurra cuando te sobra el tiempo, porque, spoiler, el tiempo nunca sobra. Así que, el primer cambio mental que debes contemplar cuando te pones a trabajar es darte cuenta de a qué le estás dando prioridad. Si tú ya tienes tu marca y tu producto definido, entonces no necesitas más; necesitas vender.
Tus prioridades bien ordenadas
Si no tienes bien ordenadas tus prioridades, vas a organizarte mal y a emplear tu tiempo en cosas que son menos importantes en tu negocio. ¿Cómo deberías ordenar tus prioridades?
- Los pedidos o clientes comprometidos: Si ya has recibido un abono, esas personas son tu prioridad. Ellas están apostando por ti y pagando por ello. Los clientes o pedidos siempre van primero: asegúrate de cumplir los tiempos de entrega establecidos y mantener una buena reputación de marca.
- La venta: Responder mensajes de personas interesadas, crear mensajes de venta, crear newsletter, crear ofertas, crear campañas, crear contenido de venta (que no es lo mismo que de otro tipo que veremos más tarde)… son imprescindibles porque, sin venta, no hay negocio.
- La visibilidad: Este contenido no es específico de venta, sino que comparte características de tu producto, de su valor, de su utilización, de novedades del producto o la marca… Puede ser en redes o a través de newsletter.
- La producción: Desde los anteriores a este punto, hay un salto importante de importancia. Parar todo lo anterior simplemente por añadir más stock no es necesario, con excepción de que estés trabajando en una campaña con una edición limitada y tengas que producir esa cantidad concreta y no la tengas.
- La administración: Todo el tema de facturas, contabilidad, correos de gestoría… aunque esté lo último en la lista, ¡hay que hacerlo! Tus documentos de cuentas deben estar claros.
- Las ideas nuevas: Esto sí que es lo último, ya sean nuevos productos, cambios en la web o lo que sea del estilo. Muchísimas veces te apetece crear un producto nuevo cuando ni siquiera te has puesto a vender el anterior y no has pasado por el proceso de prioridades. ¿Para qué vas a sacar un nuevo producto? ¿Para no venderlo, como el anterior? Solo dale paso a nuevas ideas cuando tengas lo anterior consolidado o por casos concretos, como campañas especiales como Navidad o San Valentín, por ejemplo.
La estrategia de planificación: un tema por día
Planifica días temáticos para aprovecharlos a tope. Ten claro el tiempo que tienes disponible. En este ejemplo, vamos a suponer que tienes dos horas para dedicarle a tu negocio, de lunes a viernes.
¿Qué vas a hacer cada día? En lugar de mezclarlo todo y no tener claro qué te toca hacer en el poquito tiempo que tienes cada día, enfócate en una sola cosa. Por ejemplo:
- Decides que el lunes lo dedicas a la venta: ya sea contenido de venta en redes sociales, escribir una newsletter, responder mensajes de clientes potenciales…
- Los martes decides avanzar con los pedidos.
- Pones el foco en visibilidad los miércoles, en colaboraciones con influencers o cualquier otra estrategia para darle más visibilidad a tu marca.
- Los jueves puedes dedicarte a hacer más stock – solo si lo necesitas – para una campaña en concreto o para reponer. Si no tuvieras que hacerlo, dedícate a cualquier actividad de venta.
- Los viernes puedes dedicarlo a los temas de administración y cosas varias, misceláneas. Es un día comodín. Aprovecha para planificarte la semana siguiente.
- Además, recuerda que, si tienes pedidos que enviar, sean prioritarios, pero siempre tu segunda prioridad del día, manteniendo la temática que hayas elegido para ese día como la primera.
Adapta este ejemplo a tu vida con el workbook de Plan semanal. ¡Te llevará diez minutos rellenarlo!
Cuida tus expectativas
Es esencial que calibres tus expectativas y tenga en cuenta cómo son tus circunstancias de vida. Si trabajas por cuenta ajena y haces ahí 40 horas, y además tienes hijos, y cuidas a personas mayores… pues no puedes ser igual de exigente contigo que si no tuvieras esas responsabilidades.
Sé consciente del momento de vida en el que estás. Ten claras tus prioridades para que, el momento en el que te pongas con tu negocio, te aseguras que estás poniendo toda tu energía en lo que estás haciendo.
No te autoexijas lo mismo que una persona que tiene toda la jornada para su negocio, como yo, si no es tu caso. No machaques tu autoestima si tienes una disponibilidad diferente. Sé consciente de las horas que tienes y el ritmo al que puedes ir. Eso sí, ese ritmo puede hacerte avanzar más si tus prioridades están claras dentro de tu plan semanal.
Cómo maximizar tus dos horas disponibles
Divide el tiempo que tienes disponible cada día. Dos tercios se lo dedicarás a lo más importante y el último tercio a las cosas menos prioritarias. Por ejemplo, si tienes dos horas, tus primeros 90 minutos serán para tu temática del día y los otros 30 para cosas más pequeñitas.
No caigas en entrar en bucle en esas cositas pequeñas porque te parezcan rápidas, ¡porque se comen tu tiempo! Déjalo para el final.
Cuando ocurre un imprevisto
Hay una cosa que ocurre mientras estás planificando todo esto, y es, tu vida. La vida te pone imprevistos que no esperabas: tu peque se pone mala, te aparece un pedido urgente, tienes un día muy bajo de energía… Y esto ocurre mientras estás ya cargando con tus otras responsabilidades.
Está bien, no pasa nada. No eres un robot. Pasa tus tareas al día siguiente. Eres humana y, ante todo, está tu salud física y emocional. Si tienes que escoger solo una cosa de tu negocio, escoge la venta. Pero si tienes que escoger una cosa en toda tu vida, escoge tu salud.
Apóyate en el workbook del Plan semanal que te regalo para poder reajustar tu semana. ¡Mañana será un día nuevo!
Hasta ahora, ¿cómo te has organizado tu semana: para crear productos o para vender lo que creas? Te propongo un reto: este viernes, prepárate una taza de algo rico y descarga el workbook AQUÍ. Rellénalo en diez o quince minutos y, a partir de ahora, úsalo cada viernes. ¡Espero de corazón que te sea de gran ayuda!
Un besazo,
Marta
