Todos nos enfadamos. Es parte de la vida. Pero la clave no está en evitar el enojo, sino en aprender a calmar la ira sin dejar que nos consuma.
En este episodio, te cuento qué hago cuando me cabreo, cómo gestiono esa emoción sin reaccionar impulsivamente y qué herramientas me ayudan a encontrar la calma antes de tomar decisiones.
Cómo calmar el enojo sin perder los papeles
1. Identifica qué te ha molestado realmente
El primer paso no es tapar el enfado, sino entenderlo. Cuando me cabreo, me pregunto: ¿Qué hay detrás de esta emoción? Muchas veces, el enojo no es solo por la situación en sí, sino por lo que representa para mí.
Si te pasa algo similar, hazte estas preguntas:
- ¿Me siento herida, ignorada o desvalorizada?
- ¿Es realmente esta persona o situación la que me molesta, o hay algo más profundo?
- ¿Qué puedo aprender de este enfado sobre mis propios límites?
2. Desahógate (pero con conciencia)
Expresar el enfado es necesario, pero el cómo lo hagas marca la diferencia. Yo suelo hablarlo con alguien de confianza, pero sin caer en insultos o descalificaciones. Lo importante es soltar lo que sientes, pero sin alimentar más rabia.
Si no puedes hablar con alguien en ese momento, prueba escribir lo que sientes. A veces, al plasmarlo en papel, la emoción se aligera y empiezas a ver la situación con más claridad.
3. No tomes decisiones en caliente
Responder de inmediato cuando estamos enfadadas es el camino más rápido al arrepentimiento. Por eso, cuando me ocurre algo que me enciende, prefiero darme un tiempo antes de reaccionar. Si es algo importante, incluso escribo el mensaje, lo dejo en borradores y lo reviso más tarde con la cabeza fría.
Recuerda que estás en tu derecho de pedir a la otra persona tu tiempo y espacio para procesar lo que ha ocurrido.
4. Toma distancia del desencadenante
Si es posible, aléjate de la persona o situación que ha provocado tu enojo. No se trata de ignorarlo, sino de evitar que el enfado siga creciendo. A veces, un simple cambio de espacio ayuda muchísimo a recuperar la calma.
5. Usa el movimiento para liberar tensión
El cuerpo y la mente están conectados. Caminar, bailar, hacer ejercicio o simplemente estirarte puede cambiar tu estado mental en minutos. Cuando sientas que la rabia te consume, mueve el cuerpo y observa cómo cambia tu energía.
6. Usa la música como herramienta de calma
Yo tengo playlists especiales con música relajante que me ayudan a bajar revoluciones. Si la ira es intensa, elige melodías suaves o sonidos de la naturaleza. Si necesitas sacar energía, pon música animada y baila como si nadie te viera.
7. Date un mimo
El enfado no deja de ser una reacción a algo que nos ha dolido. Así que, en lugar de castigarte por sentirte así, prueba cuidarte con pequeños gestos:
🚿 Date una ducha.
🍵 Prepararte una infusión o algo reconfortante.
🧶 Hacer algo que te relaje, como ganchillo, lectura o simplemente respirar profundo.
8. Relativiza el enfado
Pregúntate: ¿esto será importante dentro de un mes o un año?
Muchos de nuestros enfados parecen gigantes en el momento, pero con el tiempo, pierden importancia. Cuando me encuentro atrapada en una rabia intensa, me hago esta pregunta. Casi siempre, la respuesta me ayuda a soltar y relativizar la situación.
El enojo es una emoción válida, pero no tiene que controlarte. Aplicar estas estrategias me ha ayudado a gestionar mejor mi ira, evitando actuar desde la impulsividad y tomando decisiones más alineadas con mi bienestar. ¿Te animas a probarlas?
Marta.
Un comentario
A veces no hay casualidades, pero esta semana he experimentado un enfado que me ha estado molestando hasta hoy y escuchar tu podcast me ha venido bien para relativizar y decidir que pasado el estado de “caliente”, ahora en frío, ya puedo hablar con la persona y no dejarme ese resquemor dentro. Gracias Marta. Como siempre has dado en el clavo y me has ayudado ha encontrar mi paz. Un abrazo