Cuando eres tu propia jefa, a veces la vida te pasa por encima pero tu negocio sigue ahí y tienes que atenderlo, incluso cuando no tienes ganas de trabajar. ¿Qué hago yo cuando estoy baja anímicamente para facilitarme el trabajo?
Antes de comenzar este episodio, te admito que habrá veces que ni siquiera estos trucos te van a servir. Hay situaciones difíciles, complejas, en las que yo mismo he tenido que decir “Hoy no trabajo más”. Cuando pasa eso, mañana será otro día. Pero, como quien algo quiere, algo le cuesta, aquí están mis consejos para trabajar cuando no tienes nada de ganas.
1. Libera la carga mental
Cuando no tienes ganas de trabajar, suele pasar que, a la vez, sientes que tienes más que hacer que nunca antes. Es como que todo se junta. Tienes que reducir esa saturación.
Planifica tu día. Aunque tengas tu semana planificada, el hecho de planificar tu día la noche anterior o esa misma mañana a primera hora, hace que no tengas que pensar a lo largo del día de trabajo, que no tengas que gastar energía en eso y sepas qué tienes que hacer a qué hora. Además, esa lista tiene que tener un máximo de 1 a 3 tareas, aparte de las personales. Estas tareas pueden ser más mecánicas, sin necesitar creatividad demás, o cosas que puedas hacer en piloto automático. Así cumplirás lo que te has propuesto y no añadirás una mala sensación a la carga mental que ya tenías.
Liberar tu carga mental te ayudará no solo a conseguir hacer al menos ciertas tareas, sino que además, te ayudará a sentirte animada y permitirte recargar la energía, para que mañana puedas estar mejor.
2. Protege tu entorno
Avisa a las personas que tienes cerca, marca el tono. Cuando ayer tenía un día de estos, avisé a mi marido, a mi equipo, ¡hasta a mi entrenador cuando fui al gimnasio! Al decirles que no estás teniendo un buen día, ellas entienden que no tengas la misma disponibilidad, agilidad, implicación… Estas personas te quieren, te cuidan: no necesitas dar más explicaciones de las que quieras.
Cuando tu entorno está al tanto, no solo les haces un favor a ellas porque les afecta, sino que además te quitas esa responsabilidad de tener que fingir que estás de una determinada manera, cuando no es verdad.
Evita tomar decisiones importantes en un día de bajón, especialmente si son imprevistas. Delega todo lo que puedas: mueve o cancela reuniones y, si tienes apoyo de otras personas, da un paso atrás y pide ayuda, ya sea en hacer la comida de hoy o en mandar ese correo que puede escribir tu compañera.
Reduce las interacciones al mínimo: cierra WhatsApp, Telegram, redes sociales. Activa el modo de tu móvil (que lo tiene) para que solo puedan llegar llamadas o mensajes de esas personas que son prioritarias (tu marido, tu hijo, tus padres), pero sin que te lleguen mil notificaciones al móvil. En este tipo de días, eres carne de cañón y es muy fácil caer en recibir un mensaje y ponerte a hacer algo que no solo no es importante, sino que te come la poquita energía que tenías. Además, como estás más susceptible, pueden molestarte cosas de manera innecesaria y eso sí que hay que evitarlo del todo.
3. Ajusta tus tiempos a tu energía
Si tienes la energía baja, tu agenda tiene que reflejarla. No hagas multitarea, trabaja por bloques y bloquea el doble del tiempo que normalmente te lleva una tarea.
Así no te estarás exigiendo la prisa ni el ritmo habituales. Date el permiso explícito para tomarte descansos más largos. Usa temporizadores para trabajar, por ejemplo, 15 minutos y descansar otros 15… No compenses con un turno doble de trabajo más tarde. Pregúntate: “¿Qué es lo mínimo que me va a hacer sentir que no he tirado el día?”. Si consigues hacer esa tarea, ¡ya tienes el día conseguido!
4. Haz cosas que sí te activan
Acompaña ese tipo de días con movimiento: ve a entrenar aunque sea con menos intensidad o meno pesos de lo que sueles hacer, ve a una clase de yoga, sal a la naturaleza a pasear, haz respiraciones o meditaciones. Ponte los cascos y túmbate con unos audios relajantes. Siéntate a escribir, con una taza de matcha al lado.
Recuérdate que la vida no se compone solo de días en los que estás al 100%.
Si estás pasando por un momento difícil, te abrazo muchísimo. Espero que este episodio te sea de mucha ayuda en esos días y que lo compartas con esa persona que piensas que lo necesita.
¡Te mando un beso enorme!
Marta
2 respuestas
Hola Marta, acabo de escuchar tu episodio Ep. 154. Como te sigo en Redes sé por lo que estás pasando, ánimo, yo he pasado por esto y es un camino duro, en el que muchas veces damos palos de ciegos hasta encontrar lo mejor para los nuestros, y en mi caso me tuve que enfrentar a uno de mis progenitores porque la única vía no “encabaja” con su forma de pensar/ser. Tal vez te lo han dicho, tal vez no, pero es muy loable por tu parte hacer este podcast precisamente AHORA. Ánimo porque vendrán decisiones duras y momentos más duros aún. Un gran abrazo y miles de gracias.
¡Hola, Alba! Muchísimas gracias por tu comentario. Justo grabé este episodio antes y yo creo que mi cuerpo ya lo estaba notando… Desde el duelo, me estoy dando tiempo para pensar y reflexionar mucho. Muchísimas gracias por tu mensaje. ¡Te mando un beso fuerte!