Si eres emprendedora, es posible que estés buscando un negocio holístico, que es cuando tu vida y tu trabajo se alinean de verdad. Un negocio holístico busca ser coherente con tu manera de vivir. Porque una cosa es hacer cosas que te reten a salir de tu zona de comfort y otra bien distinta es hacer cosas que sientes que van contra natura.
En este episodio te doy 7 claves para aprender a construir este tipo de modelo de negocio holístico.
1. Tu negocio es un reflejo de cómo estás tú
Lo que sientes a nivel interno – si estás en calma o si tu mente está hecha un caos – se refleja en tu negocio incluso a nivel subconsciente. Cuando tú te sientes confusa, tu negocio suele verse a la deriva, mientras que cuando tienes claridad, tu negocio sigue unas pautas de acción y decisión.
Cuando eres la emprendedora, la visionaria, la que toma las decisiones en el negocio, cómo estás tú a nivel personal se va a trasladar a tu negocio. Por eso siempre digo que no hay emprendimiento sin crecimiento personal.
Un buen ejercicio es, en lugar de frenarte en solo analizar qué está fallando en el negocio, sentarte a evaluar cómo estás tú, en qué momento vital estás, tener una reunión para pensar, reflexionar y escribir cómo estás.
2. Construyes para vivir, no vives para construir
Trabajas para vivir, no vives para trabajar. Tu negocio tiene que caber en tu vida, se tiene que adaptar a ti y a tus valores, a tu momento de vida, y no al revés. Cuando montas tu propio negocio no hay límites automáticos, tienes que establecerlos tú para que no te coma porque el trabajo es infinito.
El modelo tradicional en el que estás al servicio del negocio se puede llevar por delante tu claridad y esto afecta a tus relaciones personales (con tu marido, tus hijos, tus amigas) y es la punta del iceberg que puede destruir toda tu vida, y te hace caer en estrés, ansiedad y otras emociones que no quieres sufrir. Emprender ya de por sí es un riesgo, no le sumes estas cosas negativas.
3. La sostenibilidad no es una estrategia, es una decisión personal
Tú decides dónde están tus límites, desde qué valores trabajar, cuál es tu ritmo. Tienes que decidir cómo trabajas y cómo vives, por elección personal y no porque le vaya bien al negocio para ganar más clientes o aparentar ciertas cosas.
Cuando tu negocio está alineado con tus valores reales y es coherente con tu vida, es cuando realmente funciona.
4. Tu energía es tu recurso más preciado
Por encima del tiempo, que es el segundo, tu energía es tu recurso más valioso. La idea de un negocio holístico va alrededor de esta idea: se trata de tener la energía para ello.
Antes de embarcarte en algo en concreto en tu negocio (una invitación, una colaboración, un lanzamiento…), pregúntate, no si tienes el tiempo para llevarlo a cabo, sino, primero, si tienes la energía para hacerlo. ¿Estás en tu mejor versión? ¿Estás en calma? ¿Puedes tomar decisiones coherentes? ¿Te sientes empoderada, abundante, segura de ti misma? Protege tu energía para estar de la mejor de las maneras, establece límites para aceptar o empezar nuevos proyectos.
Un buen hábito para proteger tu energía siempre es marcar bien esos límites entre tu vida laboral y tu vida personal, cuándo estás trabajando y cuándo no.
5. Los límites protegen tu crecimiento, no lo frenan
Cuando los estableces, ganas foco, estás más centrada, proteges lo que has decidido y delimitas tus acciones y las colaboraciones a las que dices sí o no. Los límites hacen que tu negocio sea coherente.
Incluso estás protegiendo al negocio de ti misma: tu versión con la mente clara es la que ha decidido y no tu versión en la que tomas decisiones espontáneas, cuando estás descentrada o procrastinando otras cosas importantes.
Pon límites marcando un horario, eligiendo con quién compartes tus ideas, teniendo claros tus valores.
6. El descanso forma parte del plan de negocio
Pensar (y dejar de pensar) está infravalorado. Tener tiempo para ti y parar de estar en modo “acción” continuamente y pensar es algo muy, muy importante.
Parar de verdad no son los diez minutos de meditación o de paseo que te recomiendo como hábitos en tu día a día. Parar de verdad es descansar, es un momento en el espacio-tiempo en el que tú te reencuentras contigo misma y recuerdas las razones por las que estás creando tu negocio. Es como hacer tu limpieza mental.
Incluye el descanso a lo grande en tu modelo de negocio. Puede ser unos días al mes, un día a la semana… dependerá de ti, pero inclúyelo en tu vida para que tú y tu negocio estén bien.
7. No esperes a los resultados para ser la emprendedora que quieres ser
Si te dices continuamente: “Cuando tenga este éxito, cuando facture tanto, cuando me pase esto… entonces seré esta emprendedora que quiero ser”. No. Desde ya, toma las decisiones, compórtate y elige en función a la visión de emprendedora que quieres, que ya visualizas.
Cuando comencé mi canal de YouTube de tutoriales de ganchillo, los hice con la idea de tener un programa de televisión exclusivo que veían cientos de miles de personas. Pero cuando lo comencé, ¡claro que tenía 0 suscriptores! Sin embargo, tomé decisiones como si ya tuviera esos cientos de miles de suscriptores: contraté a un editor, hacía guiones, creaba un escenario bonito para grabar, preparaba unos proyectos preciosos para enseñar… Pensar de esa manera me llevó a tomar decisiones que me llevaron a ese lugar de éxito.
No se trata de tener ya los resultados, sino de ser la mujer que ya está dentro de ti, una emprendedora holística, que ya ha conseguido todo lo que tienes en mente.
Quiero regalarte algo para que comiences a ganar la claridad que necesitas para tener un negocio holístico, mi workbook de “Claridad para emprendedoras” que puedes descargar aquí. Espero que, junto a este episodio, te sea de gran ayuda para construir ese modelo de negocio holístico en el que tu vida y tu trabajo se alinean de verdad.
¡Te mando un beso enorme!
Marta